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Efesios a 1 Timoteo

La Primera epístola a los tesalonicenses o 1.ª de Tesalonicenses es uno de los veintisiete libros que componen el Nuevo Testamento cristiano. Asimismo, es una de las catorce epístolas atribuidas por la tradición a Pablo de Tarso,1 una de las siete menores2 y, en tanto que primera cronológicamente de todas ellas, las mayores y las menores, una candidata a ser considerada obra inaugural de la literatura cristiana.3 Como su nombre indica, se trata de una epístola dirigida a la comunidad cristiana de Tesalónica4 y se dice primera porque existe también una segunda carta en el canon bíblico, dirigida a esta misma comunidad. Por su temática, se puede considerar una obra de la escatología cristiana, sin menoscabo de que también contiene una exhortación moral y un extenso apunte biográfico, que ocupa la mitad de la carta y donde Pablo desgrana recuerdos de su prédica. Como todas las cartas de Pablo, 1 Tesalonicenses está inmersa en un contexto histórico complejo sin cuyo conocimiento es imposible interpretar correctamente su contenido. Para situar dicho contexto es menester, sin embargo, decidir el peso que se va a asignar a los distintos relatos que lega la tradición, dado que a veces no armonizan bien o directamente se contradicen. Dependiendo de esos pesos nos habremos adscrito a una u otra escuela.5 En el caso de 1 Tesalonicenses, los documentos relevantes son, la propia epístola y el libro neotestamentario de los Hechos de los apóstoles. El resto de la literatura paulina participa también en estas consideraciones, aunque de manera puntual. Destacan la primera epístola a los corintios, importante porque contiene información sobre Corinto, ciudad en la que Pablo redactó su carta a la vecina Tesalónica. También la Epístola a los Gálatas, por la narración del esclarecedor incidente de Antioquía, y Romanos, por algunos pasajes retrospectivos. Con todo este material se pueden reconstruir con cierta seguridad6 los largos preliminares y la circunstancia final en que Pablo escribió la epístola. Las personas son muy importantes porque, una vez roto el círculo de sus colaboradores antioquenos, Silas entre ellos, en esta etapa de la vida de Pablo se consolidan nuevos nombres que, como Lucas o Timoteo, han pasado a formar parte plena y destacada de la tradición cristiana.7

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Tito a Pedro

La Epístola a los hebreos es uno de los veintisiete libros incluidos en el Nuevo Testamento cristiano. Actualmente existe consenso entre los estudiosos bíblicos en cuanto a que el título que tradicionalmente se le ha venido dando, «Carta de san Pablo a los hebreos», es erróneo, pues, según el punto de vista predominante en la actualidad, no fue escrita por Pablo de Tarso, no es una carta, sino más bien una homilía, y no está dirigida a los "hebreos", sino a comunidades cristianas en las que habría cierto número de conversos procedentes del judaísmo.1 Se desconoce su verdadero autor. Tampoco puede ser datada con precisión, aunque existe consenso en que fue escrita entre los años 60 y 90 del siglo I. Como los otros libros del Nuevo Testamento, está escrita en griego. Su texto es de una gran densidad teológica y su estilo es solemne, casi litúrgico. El autor parece tener un dominio excepcional del Antiguo Testamento, que cita frecuentemente, acudiendo a la versión griega de la Biblia de los Setenta (Biblia Septuaginta).

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2 Pedro a Apocalipsis

La tercera epístola de Juan es un libro de la Biblia, en el Nuevo Testamento. Es el segundo libro más corto en la entera Biblia cristiana, tras la segunda de Juan.La carta aparece dirigida a un hombre llamado Cayo (o Gayo) pero no se sabe con exactitud si se trata de la misma persona que vivía en Macedonia y que es citado en Hechos 19:29 o el corintio mencionado en Romanos 16:23 o el que vivía en Derbe, citado en Hechos 20:4.Fue escrita con el propósito de encomendar a Gaio a un grupo de cristianos liderados por Demetrio, que eran extraños en el lugar donde este vivía y que tenían la misión de predicar el evangelio 3Juan 7. Se les había denegado la hospitalidad por parte de un jefe cristiano del lugar, Diotrefes.